Los amigos están en todas partes, con unos hablas más que otros, pero cuando realmente te das cuenta de lo rápido que pasa la vida y el poco tiempo que tienes para hablar con todos ellos, es demasiado tarde.1
Ojalá hubiera podido despedirme como se merecía. Recuerdo que hace tan sólo una semana me agregó al Facebook y pensé: ¿Anda cuánto tiempo?, ¡vaya!, luego le escribiré una nota a ver qué tal le va, que ahora no tengo tiempo.
Pensarlo y no hacerlo, y luego darte cuenta de que ahora es demasiado tarde es un castigo que nadie merece.
Este tipo de sucesos en la vida te hace pensar mucho en lo que tienes. Aprendes a valorar cada momento que vives con mucha más intensidad e ilusión.
Espero que allá donde estés puedas leer mis palabras. Un abrazo muy fuerte y que sepas que jamás te olvidaré. Cuidate Juanma.